PASO 1: Dejala un ratito en remojo en agua fría y después enjuagala hasta que el agua salga limpia.
PASO 2: Escrurrila suavemente, presionando fuerte sin retorcer las fibras. Podés lavarla a mano o en el lavarropas. En el caso de que elijas lavarla a mano, te recomendamos hacer al menos un lavado en lavarropas al final de cada ciclo para asegurarte de eliminar todos los restos de jabón y bacterias que puedan quedar.
PASO 3: Si no la lavaste a mano, llevala al lavarropas como cualquier otra prenda. Evitá el uso de suavizante y productos muy perfumados para no obstruir las fibras y cuidar tu salud vulvar.
PASO 4: Dejala secar al aire libre sin exponerla directamente al sol.
Se recomienda lavar antes de usar por primera vez.
Fuente info: Sabia.